QUE HACER, TEATRO

Mi experiencia en Harry Potter and the Cursed Child

¿Cómo escribir un artículo sobre una obra en la cual te hacen prometer que no contarás nada? Les diré que tienen que verla. Aún si son de esos que no les gustó la trama al leer el guión, si aman el mundo de Harry Potter tienen que verla, mejor dicho, experimentarla.

Nuestra Experiencia

Si pueden, compren las entradas antes de viajar, siempre teniendo en cuenta que se trata de una obra de casi 6 horas, en dos partes, por lo cual deberán dedicar uno o dos días para verla.  No planifiquen excursiones muy alejadas. Pero si no logran conseguir las entradas con anticipación, no se rindan.

En mi caso, viajé a New York convencido de que no podría ir a ver Cursed Child luego de varios intentos online, porque el sistema de la web oficial es bastante engorroso y te da poco tiempo para realizar la compra. Pero fue una chica en un shopping, con el pin de Slytherin, la que me convenció para que probara suerte en la boletería del Teatro. Ella ya había visto la obra dos veces y planeaba ir nuevamente. “You need to see the Potter play” es algo que escucharán a menudo en NYC. Ese mismo día pasé por el Lyric Theatre, 214 West 43rd Street – imposible no reconocer su marquesina – y pregunté si tenían entradas. Me recomendaron pasar más tarde y, fue entonces que me dijeron “tienes suerte, acaban de cancelar para la función del martes”. Cada función me costó $89 y en muy buena ubicación. El precio me sorprendió, teniendo en cuenta que en Broadway algunos espectáculos no bajan de los 100 dólares. La puesta en escena está pensada para que todos puedan vivirla al máximo, por lo que no te desanimes si no consigues sentarte en primera fila. De hecho, estar en los palcos tiene sus beneficios, pero no diré más #KeepTheSecrets. Se trata de un espectáculo largo e intenso, de momentos bastante íntimos por lo cual, no recomendaría ver ambas funciones un mismo día, de hecho, una de las sensaciones más geniales de Harry Potter and the Cursed Child es cuando baja el telón y te das cuenta que al día siguiente deberás volver para ver el desenlace.

Tip: Si decides pedirte algún trago para disfrutar del evento, gasta unos dólares más y llévate el genial vaso temático a tu casa.

Mágica es la palabra que usaría para describir a esta obra. Desde el momento que ingresas al teatro, totalmente adaptado, te sumerges en Hogwarts y creeme que te olvidarás por completo que estás en Nueva York, o cualquier otro sitio muggle – o Nomaj, mejor dicho. El vestuario, la música de Imogen Heap, la escenografía y las coreografías funcionan a la perfección, nada está fuera de lugar y sin embargo, te sorprenderá que no hay grandes efectos especiales. La magia es sutil, como en la saga de Harry Potter, cotidiana; detalles casi inadvertidos que te sorprenderán. Hay varios guiños para los potterheads que te harán reír o llorar. El guión, que puede parecer frío y forzado, al leerlo, cobra vida con las increíbles actuaciones del elenco, y te olvidarás por completo que Hermione es interpretada por una actriz afroamericana o que el sombrero seleccionador, bueno…no es un sombrero. Ocurre algo casi catártico, que debes experimentar si creciste a la par de esta historia. Por que de eso se trata Harry Potter y El Legado Maldito, el paso del tiempo y las oportunidades perdidas. Repito, tienes que verla. #KeepTheSecrets.   

Tip: No olvides llevar algo de dinero extra porque al finalizar el show podrás comprar todo tipo de merchandising y elegirlo según tu casa de Hogwarts.  

Ubicación

Broadway, Brooklyn, Nueva York, EE. UU.

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